viernes 7 de mayo de 2010

Somos Tú.

Me siento como si hubiese estado durmiendo durante años… la pesadez de mi cuerpo va en aumento a medida que mi conciencia me dice que ya es hora de levantarse, intento levantarme de la cama pero los músculos de las piernas no me lo permiten, me golpean con movimientos espasmódicos y se contraen duros como piedras; padezco los calambres típicos de una persona que nunca ha hecho ejercicio pero sin embargo se atreve con una maratón de cuatro horas, sin llegar a terminarla; ceso en uno de mis intentos de levantarme e intento recordar que demonios me ha pasado, pero cada intento de recordar es tan inútil como cada intento de caminar, me fijo en mis brazos y tengo varios cortes en ellos, algunos incluso parecen recientes; observo a mi alrededor en busca de algún objeto punzante o similar pero no encuentro nada con lo que pudiera habérmelos hecho, quiero recordar cómo me los hice pero fue otro intento en vano, ni siquiera sé porque motivo en la cama llevo ropa puesta, no recuerdo nada; al cabo de varios intentos logro incorporarme y… agh! aún con mis sentidos confusos, percibo ese hedor lánguido de la carne en estado de putrefacción, busco con cierta lentitud dado que mis piernas no responden como deberían; a cada paso que doy, una corriente invisible recorre todo mi cuerpo hasta empotrarse de lleno en mi cabeza produciéndome un dolor leve, pero intenso; logro salir trastabillando de la habitación, una habitación fría y lúgubre, con las ventanas tapiadas con tablas de madera, dando en ella lugar a una batalla perdida de la luz del día, en vano intento de entrar en la habitación, viéndose atajada por las malditas tablas. En el pasillo el hedor es un poco más notable, pero se esfuerza en no dejarme encontrar la causa de ello, sigo caminando a lo largo del pasillo acompañado del crujir del suelo a cada paso que doy, al final de este logro ver una gran puerta de un color negro intenso, como si hubiese sido puesta allí a propósito, después de haberla sacado de un incendio que se hubiera cobrado la vida de todas las personas que se hallasen detrás de ella; vanamente veo que tiene algo escrito en el centro pero mis ojos no están en la labor de ayudarme y solo logro distinguir el color de la escritura al menos eso me pareció; a medida que me acerco a esa sombría puerta el hedor se intensifica cada vez más, un rojo apagado, parecía una mancha de sangre seca… ”Im Narg Arbo” Decían sus letras; llegado a este punto el olor a podredumbre era tal, que le daba una puñalada a mis fosas nasales a cada respiro, pero había algo, algo misterioso, algo excitante que me llama a continuar, me abruma la necesidad de saber que hay detrás de esa execrable puerta, intento abrirla, el pomo es frio al tacto, y me da una sensación de tristeza, de pesadumbre, de desdicha; pero a la vez hay algo que me dice que dentro de esa puerta encontrare las respuestas a todas mis lagunas mentales; no abre, la puñetera puerta no abre, está cerrada con llave; le doy patadas y a pesar de su aspecto derruido no da muestra de querer dejarse caer, me doy por vencido, las nauseas se apoderan de mi, ese repugnante hedor se intensifica con el paso de los minutos, no logro acostumbrarme a él, no es uno, son muchos olores, todos ellos pestilentes, nauseabundos, hediondos;
.- Mira en tu bolsillo…hazlo…hazlo…búscala.

Quizás este peor de lo que me imagino, en mi cabeza sonó un susurro, una voz tenue que hablaba y me incitaba a… pero qué coño, como ha llegado esto aquí, ignoraba que esa llave estuviera todo el rato en mi bolsillo, me puse en pie de un salto, toda la pesadez que antes acarreaba desaparecía siendo sustituida por un énfasis, una emoción un poco morbosa; quiero, no, deseo que esta llave se la llave de la puerta negra, tembloroso con la llave en mis manos me dispongo a probarla

.- Te gustara…ya verás…date prisa…ABRELA.

Otra vez la voz en mi cabeza, me recorre un escalofrió por todo el cuerpo cada vez que la oigo, pero ya antes me había dicho la verdad, me dijo donde encontraría la llave, porque esta vez no iba a ser igual; la llave encaja, está un poco dura la cerradura pero al fin logro quitar el cerrojo, tomo el pomo en mis manos y consigo girarlo;

.- Dios mío…que es esto… no…;

Las lágrimas brotaron de mis ojos con fuerza, los ojos me ardían, no me puedo creer lo que estoy viendo, hubiera deseado tener cerca un cuchillo y poder arrancarme los ojos.

.-Te gusta mi amor… lo hemos hecho para ti… lo hemos hecho por ti... por nosotros.

.-CÁLLATE, maldita sea, cállate… déjame en paz… sal de mi cabeza no quiero volverte a oír nunca.

Mi mujer, mi hijo; los veo colgados ante mis ojos, atados de una mugrienta cuerda y colgados por el cuello, mi único alivio fue que la voz no sonó mas, o eso es lo que quiero pensar; la ventana de esta horrenda habitación no estaba tapiada, y los cadáveres de mis dos seres queridos presentaban signos de ello, los cuervos y otras alimañas habían sacado provecho atraídos por el olor a carne, el olor a comida fácil. Intento bajarlos para que sus restos reciban un mejor final, ponerlos en la alfombra y rezar por ellos.

.- ¡QUIETO, DEJALOS! Mi amor… no te gusta… vas a herirnos los sentimientos… parecía que disfrutabas cuando nos ayudabas a atarlos… recuerdas como gritaban… recuerdas como tu hijo te decía que bajaras a su madre… y disfrutábamos de ello… nos reíamos… recuerdas cuando le toco a él… y como pataleaba en su último aliento… ¡LO RECUERDAS…. LO RECUERDAS... VOLVIAMOS A SER SOLO NOSOTROS… Y NADIE MÁS!

.-NO, maldición yo nunca haría daño a mi familia, tu no me conoces hija de perra, tú no sabes nada de mí… zorra desgraciada fuiste tú… tu le hiciste esto a mi familia… porque… ellos no te han hecho nada, yo no te he hecho nada, no sé ni quién eres, ni que quieres, no sé nada de ti.

.-No mi amor, yo no lo hice sola… me conoces… te he acompañado toda tu miserable vida… siempre he estado a tu lado… lo sé todo de ti… Soy Yo Y A La Vez Tú… Soy Tú Y A La Vez Yo… Somos Vosotros… Somos Nosotros…Somos Tú... Y SIEMPRE SEREMOS ASI… UNO SOLO.

Dios santo, siento la sangre de mi mujer en mis manos es cálida y brillante, escucho sus gritos de clemencia, le sonrío, la veo, me mira a la cara como si no me conociera, me ve como otra persona… soy yo… maldición soy su asesino… somos su asesino, de ella, de nuestro hijo… te quiero... nos quiero... y es mejor asi...

JODERRRR!...

FIN.

1 comentarios:

  1. Un microrelato de terror, o eso se intenta, sobre la desquiciada mente de una persona enferma, que ignoraba su padecimiento, con tragico final.

    ResponderSuprimir