martes 4 de mayo de 2010

El Ciclo Inevitable. I

La vida tiene un ciclo…empezamos cagándonos encima y terminamos cagándonos encima.
I
Al nacer, todos somos arrebatados de aquel cálido, tierno y acogedor hogar llamado útero en el que aun no gozábamos de penas ni angustias, ni del tan popular stress; en el que nuestros pensamientos se limitaban a un – ¿Qué es esto que se mueve? ¿Qué?... ¿Y?... ¿Mmm? – pero como todos sabemos lo bueno nunca dura mucho, al cabo de nueve meses de gozar de la autentica libertad, fuimos arrojados a la fuerza fuera de nuestro apresamiento en el que ¿Realmente éramos felices? O nuestra tierna mente aun no totalmente desarrollada nos lo hacía así creer.
Ya desde el momento en el que nacemos nos cortan el único vínculo que nos queda con aquel hogar ahora conocido como Madre y nos alejan de la única voz, el único olor, el único ser para nosotros familiar; nos llevan a un lugar tétrico lleno de luces molestas y artefactos extraños con los que nos tocan, nos mojan y nos envuelven en una tela nada cómoda, rugosa, seca, sin ninguna comparación a la sedosa tela que nos recubría en nuestra prisión ¡Oh aquella cálida, tierna y acogedora prisión!; afortunadamente todo lo malo tampoco dura mucho, y somos llevados de regreso a aquel olor, aquella voz, a aquel único ser conocido, a su lado nos sentimos protegidos y entre sus brazos apoyados en su pecho escuchamos aquel otro sonido amigo que nos relaja, nos hipnotiza, nos encanta, aquel al que tanto conocemos y tanto hemos escuchado, aquel suave pero vigoroso -¡Pum,pum,pum!- solo que esta sensación de paz no es muy duradera, algo nos pasa, hay algo que no funciona como siempre,-¿Qué ocurre? ¿Qué es…?- sentimos un vacio en nosotros, un dolor bajo nos acusa, ¡las ganas insostenibles de gritar por hacernos entender son muchas! Y ahora… cómo, qué hacer, cómo hacerlo; pero ello surge de manera automática, nuestros ojos se cierran, nuestra cara enrojece, nuestro rugido florece en forma de un llanto; ¿Llanto?..¡Esa es la clave!; Pero nuestro ser protector, aquel que nos dio la vida, aquella Madre que nos entiende, incluso sin saber articular nada más que un corto pero estridente berrido sin significado alguno, ¿O con mucho significado? nos da la solución a aquel vacio que nos surge en nuestro interior, allí en ese mismo lugar en donde anteriormente tuvimos el reencuentro con nuestro sonido amigo el que tanta paz nos trajo, se escondía la solución a nuestra dolencia, en aquel lugar por primera vez entramos de nuevo en contacto, sintiendo resurgir nuestro vinculo con aquel hogar, con aquella prisión que nos fue arrebatada; la solución se hallaba a nuestro alcance, en ese lugar mágico llenamos el vacio que sentíamos con el dulce néctar que emanaba de los frutos de nuestra Madre; era la primera vez que vencíamos a aquella despreciable, estúpida, y dolorosa sensación que tan mal nos lo hizo pasar, era la primera vez que vencíamos a el hambre.
Cada segundo, cada minuto, cada hora sentíamos sensaciones nuevas, algunas ya conocidas otras completamente nuevas, también muchas incomodas; ya que una vez acostumbrados a estar siempre secos y dejar atrás el medio acuoso de la prisión, volver a estar mojados no era nada agradable, suerte que ya anteriormente habíamos aprendido algo que nos liberaría y siempre lo tendríamos a nuestra entera disposición, algo que tenia significados muy diversos, algo que escondía todo, pero a la vez nada, algo que solo podía entender aquel rostro que siempre acudía a nuestro rescate con unas palabras que casi nunca entendíamos, pero con muchas gestos de cariño, algo llamado llanto; no sabíamos el porqué pero siempre nos daba resultado... Continuará

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada